Aproximar lugares y personas · Las aventuras de Lena

29 Nov 2018

El día amaneció gris. Pero en su computadora, Lena logra imaginar los olores del bosque, en las imágenes de una tejedor, que hoy descubrió en sus habituales investigaciones por el mundo del tejido.

 

En la página referente a Lana Wolle Club, ella descubre una tejedora chilena, de nombre Isabel Reyes. Vive en una zona rural, en un contacto pleno con la naturaleza, rodeada por una frondosa vegetación, con árboles de gran porte y arbustos diversos. Vive en una granja, donde hace crianza de ovejas. Esta señora, quita los productos de la tierra y con su talento, usa fibras naturales, cosechadas en su terreno, para teñir la lana resultante de sus ovejas.

 

El escenario donde la anciana se mueve, transporta a Lena a un lugar conocido, que en su  memoria no se apagó

Las mujeres de ese lugar ancestral, tenían un saber hecho de experiencias de la vida y una deliciosa forma de utilizarlo en su día a día.

 

En ese tiempo, paseando en el laugar, Lena veía sentadas a la puerta, mujeres con su tejido o malla, mientras iban cruzando sus vidas, por una conversación que iba siempre fluyendo. De ese modo, rompían la monotonía de sus días y animaban el sonido de las calles que con el paso del tiempo se quedaron desiertas. Los hijos viajaron a las ciudades, y llevaron parte de la alegría que animaba la aldea, en un rincón de la sierra de la Estrella.

 

En otros tiempos, había funcionado una fábrica de tejidos y algunas mujeres tenían incluso sus telares. Lena conoció a una de esas pocas conocedoras del arte del tejido. Con restos de tejidos, ella construía bellas mantas en su telar, que calentaban las noches frías de invierno, en aquel lugar donde la civilización tenía un sentido muy propio.

 

Con los mismos restos de tejido, había aún quién construyera zapatillas de tela. Era el caso de la señora Joanina, de cuyas manos hábiles y con la ayuda de su máquina de coser, salían verdaderas obras de arte. A veces eran los suaves chinelitos de tela, que por el modo en que eran construidos, además de silenciosos eran muy cómodos. Pero su arte también se extendía a bellos bordados, la que daba la forma de paños, toallas o prendas de vestir. La máquina de coser, era un precioso auxiliar para la fértil imaginación de la señora Joanina para hacer el mundo mas bello y dar otro sentido a su vida, siempre tan ajetreada.

 

El universo de la computadora y la magia que él puede operar, no forma parte de la vida de la señora Joanina. Sus artes, fueron pasando de boca en boca, en la aldea y mucho más allá de ella. El ordenador caminaba por casa, en las manos del marido o de los hijos y después de los nietos. Pero aquella máquina no significaba nada para ella.

 

La señora Isabel, ya tiene algún contacto con la informática.

En esa misma noche, Lena envió un saludo, desde Portugal,  para esa gentil señora, a través de la página de facebook, cuya presencia fue traducida en un vídeo de su arte. Y horas después, tuvo la alegría de una respuesta por el comentario recibido.

Esta es la magia del ordenador, que pone en comunicación locales y personas de países lejanos, aproximándolas por comulgar de intereses iguales.

 

 

 

Tags: artículo, artesanía, motivación, tejer, crear

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Lee también: 

December 28, 2018

December 28, 2018

December 28, 2018

December 28, 2018

November 29, 2018

November 29, 2018

Please reload

Ediciones
Please reload

· Lana Wolle Youtube©·   Lanawolle.com©·   Todos los derechos reservados · Diseños exclusivos de Emporio Lana Wolle. Copias Totales o parciales serán penalizadas por la Ley.

 "Y Jehová te abrirá su buen depósito, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos..." Deuteronomio 28:12